jueves, 11 de agosto de 2011

“Porque al que tiene, se le dará y abundará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará”

La enseñanza doctrinal fundamental es clara:
Dios exige que los seres humanos rindan, religiosamente, los valores que Dios les confió, preparándose así a su parusía.
Pero esta misma enseñanza alegoriza, seguramente, varios de los elementos integrantes de la misma. Tales son:
1) El señor que emprende un viaje, que tendrá retorno, es Jesucristo en su Ascensión.
2) Esta ausencia será larga — ”mucho tiempo” — y tendrá retorno: es Jesucristo en su parusía final.
3) Los bienes que confía a sus siervos son los valores religiosos que son dados a los hombres (Ef 4:7-16).
4) El repartir “talentos,” cantidad excesiva, acaso pueda indicar la generosidad de los dones celestiales. El hombre ha de rendir cuenta de todos sus valores a
Dios.
5) El señor que vuelve, juzga y da premios y castigos es Jesucristo, Juez del mundo, en su parusía.
6) El premio de “entrar en el gozo de tu señor” es el premio de la felicidad eterna, cuya descripción alude al gozo de participar en el banquete mesiánico celestial (Mt 8:12.13; 22:8.10; Lc 22:30), forma con que se expresaba, frecuentemente, la felicidad mesiánica.
7) El rendimiento máximo, en su apreciación literaria, de los “talentos” confiados a los dos primeros siervos, indica la
obligación de desarrollar los dones de Dios (1 Cor 15:10) y el mérito
de los mismos, como se ve por el elogio
La “fe sin obras” queda rechazada en esta parábola alegorizante.
8) La inactividad de no rendir con los dones de Dios es culpa: pecado de omisión.
9) Todos estos dones aparecen siempre como don de Dios, no sólo al confiarlos — los “talentos” que confía a los siervos —, sino también en el tiempo del uso de ellos: “para que al venir recibiese lo
10) El hecho de mandar añadir este “talento” al que tenía diez, lo mismo que la frase “porque al que tiene se le dará y abundará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará,” más que alegoría, es un enunciado de la economía sobrenatural, presentado en forma paradójica.
El que obra bien y merece, se hace siempre digno de una mayor donación de gracias “y que los poderes otorgados a los discípulos crecen con el uso y disminuyen con el desuso” (J. L. Mckenzie).
Naturalmente, la parábola alegorizante tiene un valor “sapientiae” extremista y ha de ser medido en su ambiente.
11) El echar a este “siervo inútil” a “las tinieblas exteriores, allí habrá llanto y crujir de dientes” es, en este contexto, el castigo del infierno y fórmula usual en los evangelios. En Lc (21:7) está menos alegorizado este rasgo.
y premio que da a los dos primeros siervos. En el reino de Cristo, las acciones tienen verdadero mérito, que Dios premia y cuya omisión castiga.mío (un talento), con los intereses” (v.27).

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